Apoya mi iniciativa para mejorar la vida de los demás.
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Texto original de Lituania traducido al Español
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Descripción
Mi historia: una lucha que no se ve desde fuera
Hola, soy un padre de Prienai que cría a un hijo de 5 años. Llevo 13 años trabajando como técnico-tecnólogo en una empresa de muebles, pero detrás de este trabajo estable se esconde una vida en la que, la mitad del tiempo, me atormentaban el miedo, los ataques de pánico y una profunda ansiedad. Es un estado en el que las tareas cotidianas más sencillas se convierten en un reto enorme, y la falta de fuerzas me aísla del mundo y de mis seres queridos.
No lo voy a ocultar: en más de una ocasión he pensado en acabar con todo, porque el dolor y la desesperanza me parecían insoportables. Sin embargo, hoy estoy aquí porque quiero seguir adelante. Quiero vivir por mi hijo, por mi familia y por la esperanza de que el mañana pueda ser más luminoso.
¿Por qué pido ayuda si, visto desde fuera, todo parece ir bien?
Sé que a muchos les pueden surgir preguntas. Conduzco un buen coche, tengo trabajo; desde fuera puedo parecer una persona de éxito. Sin embargo, este «lujo» es consecuencia de mi enfermedad: los episodios maníacos. En el momento en que mi mente estaba dominada por la enfermedad, tomé decisiones financieras por las que ahora tengo que pagar grandes deudas. Lo que a otros les parece un éxito, para mí hoy es una pesada carga que no me permite ni siquiera comprar los medicamentos necesarios.
Mi objetivo: recuperarme y servir a los demás
Les pido ayuda no para lujos, sino para poder estabilizar mi salud. Mi mayor deseo es recuperarme lo suficiente como para poder ayudar a otros más adelante. Junto con mi esposa, que estudia terapia artística, soñamos con crear un estudio para niños con discapacidad y ayudar a renovar las habitaciones de los hospitales, para que haya más luz en ellas para aquellos que ahora se sienten tan a oscuras como yo.
Los fondos recaudados se destinarán a:
- Medicamentos esenciales: dedico 60 euros al mes a esto.
- Terapia privada: la ayuda estatal no es suficiente para liberarme de las garras del pánico que me han atenazado durante décadas.
Me da vergüenza pedir ayuda, porque siempre he intentado soportarlo todo por mí mismo. Pero me he dado cuenta de que ya no puedo arreglármelas solo. Vuestro apoyo es para mí un «salvavidas» que me permite creer que, una vez recuperado, podré volver a ser un padre y un marido fuerte.
Gracias por ayudarme a elegir la vida.