Ayuda a esta familia que lo necesita: cada pequeño gesto cuenta.
Ayuda a esta familia que lo necesita: cada pequeño gesto cuenta.
Texto original de Inglés traducido al Español
Texto original de Inglés traducido al Español
Descripción
Un incendio nos arrebató la seguridad y la tranquilidad de nuestro hogar en un solo instante. Aunque ninguno de nosotros sufrió daños físicos, nuestra vida cotidiana cambió radicalmente a partir de ese día. El lugar que siempre había sido nuestro refugio —nuestro hogar familiar, el lugar al que uno vuelve— ahora requiere una enorme labor de restauración antes de que pueda volver a ser ese hogar.
Los daños son graves. El edificio necesita un tejado completamente nuevo y las habitaciones se inundaron durante la operación de extinción del incendio. Esto implica no solo reparaciones estructurales, sino también secar la casa, renovar las habitaciones y restaurarlo todo hasta dejarlo en condiciones para que sea seguro vivir en él. Los costes relacionados con estas reparaciones son abrumadores.
Somos padres de tres hijos que viven en un internado durante la semana. Nuestra casa es el lugar especial al que regresan los fines de semana, en vacaciones y en Navidad: un espacio donde pueden respirar, sentir el calor de la familia y disfrutar de la sencilla cercanía de la vida cotidiana. Nosotros también vivimos para estos momentos: esperar oír sus pasos en el pasillo, compartir comidas, charlar hasta altas horas de la noche. La idea de que ahora mismo no podamos ofrecerles ese mismo refugio seguro es lo más duro para nosotros. La Navidad está a la vuelta de la esquina. Esta época del año suele traer consigo el aroma del árbol de Navidad, las comidas caseras y la calma que llega tras un largo año: un momento en el que no deseamos nada más que estar juntos bajo un mismo techo. Este año, todo parece diferente. En lugar de preparativos festivos, hay planes de reparación; en lugar de adornos, hay marcas dejadas por el incendio.
Pedimos ayuda porque no podemos hacer frente a estos gastos por nuestra cuenta. Cada contribución, por pequeña que sea, nos acerca un paso más a poder ofrecer a nuestros hijos un hogar al que volver, no solo para las fiestas, sino para todos esos momentos que hacen que una familia se sienta como tal.