Nuestro pequeño ángel, que se fue demasiado pronto; que se le haga justicia
Nuestro pequeño ángel, que se fue demasiado pronto; que se le haga justicia
Texto original de Francés traducido al Español
Texto original de Francés traducido al Español
Descripción
Queridos amigos, familiares y almas caritativas,
Nos parte el corazón compartir con vosotros la historia de nuestra hijaRekya, una maravillosa niña de solo2 años, que nos fue arrebatada trágicamente.
Todo comenzó durante un día cualquiera en casa de la niñera, en una guardería familiar del departamento 78. Ya desde el periodo de prueba, tuvimos dudas sobre la higiene y las condiciones de cuidado. Preocupados por nuestra hija, solicitamos un cambio de niñera al Servicio de la Primera Infancia, pero nuestra petición fue denegada. Poco a poco, la relación con la niñera se fue tensando, hasta el punto de que ya ni siquiera se nos permitía entrar en su casa. La dirección ignoró nuestras advertencias y se limitó a decirnos que le diéramos tiempo, afirmando que todo lo que hacía era por el bienestar de nuestra hija. La responsable de la guardería incluso nos pidió que fuéramos a ver a la psicóloga de la guardería para trabajar en la aceptación y el cambio de cuidadora. Evidentemente, seguimos su consejo por el bienestar de Rekya y para que todo saliera bien durante su estancia en la guardería.
Hasta que un día ocurrió lo impensable.
Ese día, la niñera le dio a Rekya trozos grandes de carne, que no parecían tiernos y medían unos 2 cm. Rekya se atragantó y sufrió un paro cardíaco, sin que se le practicara ningún masaje ni se llamara a los servicios de emergencia durante 4 minutos. Solo cuando se dio cuenta plenamente de lo terrible de la situación, la niñera, presa del pánico, salió a buscar ayuda. Finalmente, fueron los vecinos quienes intentaron realizarle un masaje cardíaco y avisaron a los servicios de emergencia. Tras 33 largos minutos de reanimación, el médico del servicio de urgencias logró reanimarla, pero los daños eran demasiado graves.
Trasladada de urgencia al hospital, Rekya permaneció en coma durante dos días de lucha. Su corazón latía, pero su cerebro ya no respondía. El lunes 17 de marzo, su corazón dejó de latir.
A nuestro inmenso dolor se suma una profunda injusticia: ningún miembro de la guardería se puso en contacto con nosotros para saber cómo estaba durante sus diez días de hospitalización. Ni siquiera tras su fallecimiento recibimos ningún mensaje de apoyo. Se está llevando a cabo una investigación, pero seguimos sin respuestas, abandonados al silencio y a la indiferencia.
Hoy lanzamos esta recaudación de fondos para cubrir los gastos de abogados y del funeral de nuestra Rekya. Queremos que se haga justicia por ella, porque ningún padre merece pasar por esta pesadilla, y esperamos que se tomen medidas para evitar que se repita una tragedia así.
Cada donación, cada vez que se comparte, cada palabra de apoyo cuenta.
Gracias, de todo corazón, por vuestra ayuda y solidaridad.